Comentario a “Los tres bastardos” y “DERRUMBE”, poemarios de Zamuel Hernández


Por Gabriela d’Arbel

  1. El libro “Los tres bastardos” es un lugar donde los fragmentos de un mundo devastado nos llevan a reflexionar lo que en algunos momentos nos parecía obvio. Pero en este libro, como si se trataran de espejos reveladores vemos la realidad seca y contundente. Las palabras ocultan las intenciones y más tarde las muestran descarnadas.

“entre bestias y en gato difunto lo animal nos une  no hay huellas es el rastro del dolor”

 

Estas páginas exponen esta primitiva costumbre de comernos entre nosotros y a nosotros mismos. Subraya el doble discurso de quienes prometen Nirvanas de papel, y se queda con las cenizas entre las manos:

Hay pecadores de domingo que duermen con Dios”

 No cabe duda, un anti héroe es quien recorre las páginas de este libro, camina junto a sus bastardos… ocupa espacios en estas imágenes urbanas bien conocidas, y al mismo tiempo, sorprendentemente desconocidas, como si se tratara de un holograma que engañara a nuestros ojos y nuestros credos.

2. En “DERRUMBE” Zamuel hace un viaje riesgoso a las profundidades de lo consciente e inconsciente, a delirios qué para entenderlos, es necesario el aliento del lenguaje.  “Haikús de invierno” que dan fe de la existencia del efímero instante.

 

“Un gato negro

en la mesa maúlla

intenta saltar”

 

Una emoción espontánea y dolorosa que apenas reconocemos…

¿Es que acaso la poesía nos hace resucitar por segundos?

Luego regresa ese remolino, que no brinda descanso, un torbellino interminable de deseos y arrebatos. El lector de DERRUMBE se descubrirá en estas imágenes humeantes y descarnadas como el protagonista de un diluvio.

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