“Fuera de mí. Eufemismos para ciertas locuras”

Por Gabriela Oliva 

Hola, buenas tardes. Es un placer para mí presentar el libro de un gran maestro y amigo. Roque, como podrán escuchar en su semblanza, es un escritor reconocido por muchos. He tenido la dicha de aprender con él, leerlo y editar su libro, también ha sido un apoyo para nuestro proyecto de la editorial “El diván negro”.

Pasando a lo que nos ha convocado el día de hoy, las personas que estamos inmiscuidas en el psicoanálisis, sabemos que las palabras tienen múltiples significados; y justamente, antes de leer este libro, lo primero que llamó mi atención fue la palabra “Eufemismos”. Un eufemismo es una palabra o expresión menos ofensiva que sustituye a otra de mal gusto que puede ofender o sugerir algo no placentero o peyorativo al oyente.

. Algo que permite a aquellas personas que no han tenido contacto directo con la locura, tengan un acercamiento, una introducción podríamos decir, a reflexionar estos temas.

También puede ser la palabra o expresión que sustituye a nombres secretos o sagrados para evitar revelar estos a los no iniciados. Se produce cuando se pretende usar palabras inofensivas o expresiones para desorientar, evadir, o evitar ha-cernos conscientes de una realidad cruda y desagradable. Si lo pensamos un poco, podemos considerar a la locura como un enigma, como algo desconocido que oculta una verdad secreta, cruda pero al mismo tiempo, seductora y esquiva…De este modo, empleamos los eufemismos como mecanismo de cortesía, para elevar la dignidad de una profesión u oficio, para dignificar a personas que sufren enfermedades o minusvalías o atraviesan circunstancias penosas. En otras palabras, darle su lugar al Loco.

FUERA_DE_MI_2020

Por otro lado, conforme uno va leyendo “Fuera de mí”, va siendo confrontado constantemente con una pregunta: ¿Qué es normal y qué no?, o ¿Qué es estar lo-co?, o de una forma más personal, ¿Qué tan normal o loco estoy yo mismo?

Desde el primer cuento nos topamos con la sorpresa, emoción que a mi parecer, difícilmente encontramos en la actualidad en la literatura.

Son pequeñas historias que se van entretejiendo en un pasaje que logra emocionar a cualquier lector, situaciones en las que la mayoría hemos tocado o pre-senciado de cerca, que nos erizan la piel, que nos recuerdan el amor, la alegría, lo trágico y lo cómico a la vez, el dolor, la tristeza, la pérdida, el duelo, la falta o el deseo, pero también, la impotencia, la soledad, la ironía, el miedo, la rareza, “trastornos” como la manía, la melancolía, la obsesión, las pasiones del alma, lo absurdo y La espera, que es una de mis narraciones favoritas. Recuerdo que cuando la leí, sentí como si mi corazón se fracturara, y lo curioso es que es un cuento realmente corto, de una sola página, que con tan sólo unas frases tiene la potencia de hacer sentir algo así, y el título es perfecto, ya que como toda espera, se vuelve largamente mortal. Seguramente, no todos, al leer estos cuentos, llegaran a sentir, pensar u opinar lo mismo, pero eso es precisamente lo más interesante de esta obra, cuando uno inicia, no sabe a dónde lo llevará, dónde terminará ni de qué manera. Además de que se puede leer en cualquier orden, como nos sugiere el autor o siguiendo a nuestro deseo.

También encontramos una escritura rica en palabras, significados, juegos lingüísticos, poética y dichos coloquiales.

Para finalizar, citaré las palabras que podemos leer en la contraportada, y que invitan fielmente a su lectura:

Suele llamarse locura a ese estado mental alterado, en abstracto, que abarca desde lo místico hasta la ocurrencia, desde lo siniestro hasta la risa sin motivo. La locura se escapa al ser humano promedio —al que algunos llaman ‘normal’—, y es un tema que atrapa, con gusto o con susto, al artista. Ya con Don Quijote, desde antes, la exploración de lo real y lo fantasioso, su función de salvación, nos acompaña. En cada lectura nos escapamos de lo normal, y saliendo de los libros recobramos la cordura. ‘Un juego de palabras es, en manos de la locura, un ardiente rizador con que ella tuerce los pensamientos’, dice un personaje en Los elixires del diablo, de E.T.A. Hoffman. La literatura se ha anticipado en la búsqueda de problemas y estados de ánimo, ha creado situaciones y personajes que muestran su anormalidad y sus mundos. Fuera de mí, eufemismos para ciertas locuras es un libro de relatos con los que el autor explora sus miedos con una tristeza irónica. Sus búsquedas lo han llevado a preguntarse sobre su supuesta cordura y la romantización del escritor como un ser melancólico, sobre sus reacciones o si debió diagnosticarse antes. Los personajes de estos cuentos y microcuentos, como el autor, buscan existir en su entorno, pero se saben ‘raros’. Toda literatura, por más cruda que sea, es eufemística ante la realidad ajena o la que perciben ciertos seres humanos. De médico, poeta y loco, todos tenemos un poco, según el refrán. Unos más que otros. Bienvenidos a estos mundos ¿inventados?

Y esta frase: “De médico, poeta y loco, todos tenemos un poco”, da completamente en el clavo, ¿Cuánto tenemos cada uno de nosotros de estas 3 palabras? Los invito a que adquieran el libro y se respondan. Gracias.

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